Desolador desempleo petrolero

5 agosto, 2017

Por David Dorantes

Resulta verdaderamente desolador el desempleo en el sector petrolero de México causado por los bajos niveles en los precios internacionales del crudo y por la disminución en la producción de hidrocarburos del país, con lo que ha tenido un impacto considerable en sus principales indicadores labores. Sin embargo, es más inaudito que la comunicación política y las políticas públicas de los gobiernos no estén encaminadas para sensibilizar a los trabajadores energéticos, ni mucho menos para prepararlos hacia una eventual conversión hacia otra vocación económica.

Para conocer más esta realidad, en las últimas semanas he estado explorando el humor social de los profesionistas que dependían del sector petrolero en el Golfo de México, tras conocer la opinión de más de 100 trabajadores energéticos, desde ingenieros, torneros especializados, mecánicos, y capacitadores, en un rango de 25 años de edad hasta 70, todos expresan la misma condición: No estaban preparados para la crisis laboral que llegó. Con excepción de una sola persona que entrevisté –una consultora, mujer de 50 años-, el resto acusaban al gobierno federal por su desempleo.

¿Qué tan grave resulta el desempleo en el sector petrolero del país? En este año, para febrero la tasa de desocupación aumentó casi dos puntos en relación comparativa contra 2013, particularmente en cuatro estados: Tabasco, Chiapas, Veracruz y Campeche. Mientras en entidades no petroleras sucedió el fenómeno contrario, donde en el mismo periodo disminuyó el desempleo por cuatro puntos promedio: Morelos, Nuevo León, Zacatecas, Aguascalientes y la Ciudad de México.

Este severo impacto al empleo petrolero se agrava porque el sector es absorbente por su propia dinámica, por lo que los profesionistas que dependían de éste estaban consagrados al trabajo diario y nunca previnieron una crisis que provocaría tanto desempleo, con ello, no generaron rutas alternas para obtención de recursos. Empero, no se prepararon los ahora ex trabajadores, pero tampoco los gobiernos locales que fueron altamente impactados en sus presupuestos; por ejemplo, la aportación petrolera al Producto Interno Bruto (PIB) en Campeche es de 53.2 por ciento, en Tabasco es 30.2 por ciento, así como en Veracruz es 5.8 por ciento.

¿Ahora a qué se dedica un ex trabajador, profesionista, del sector petrolero? Mayoritariamente en Tampico se destinan al comercio informal, en Veracruz a la prestación de servicios, y en Tabasco a conducir un auto bajo el esquema de Uber que entró apenas en noviembre de 2016 como una alternativa al desempleo energético.

Mientras los gobiernos federales y estatales no cuenten con políticas públicas que faciliten la conversión de la vocación económica de los trabajadores petroleros, aunado a la mala o nula difusión que tienen los avances de la reforma energética, persistirá la percepción que es culpa de Enrique Peña Nieto cuando en realidad fueron el cúmulo de malas prácticas por la monopolización del sector durante siete décadas.

Lo cierto es -aunque muy poco difundido- que dentro de un año y medio, esos desempleados petroleros volverán a recuperar sus oportunidades ahora directamente con empresas internacionales, pero mientras tanto ¿de qué vivirán? ¿Usted qué opina? www.daviddorantes.com


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