Ausencias que abonan al sospechosismo

17 agosto, 2017

Por David Dorantes

Hace unos días el presidente Enrique Peña Nieto en un acto con toda la cobertura mediática necesaria, encabezó la firma del contrato en aguas profundas del bloque Trión, ubicado frente a las costas de Matamoros, Tamaulipas, representando inversiones por hasta 11 mil millones de dólares durante el periodo suscrito. En dicho evento estuvo presente Andrew Mackenzie, director General de BHP Billiton.

Sin duda fue un hecho trascendental para México e incluso de alto impacto internacional para los mercados inversores en la explotación de hidrocarburos en aguas profundas, por lo que –de acuerdo con la información difundida por la Presidencia de la República- estuvieron presentes Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía; José Antonio González Anaya, director general de Petróleos Mexicanos (PEMEX); altos directivos de BHP Billiton; diplomáticos; y medios de comunicación. Hasta ahí todo muy bien, salvo que llama la atención las ausencias de Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche y presidente de la Comisión de Energía de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO); de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, gobernante de Tamaulipas y vicepresidente de la misma comisión de la CONAGO; además ya ni mencionar que tampoco estuvo como invitado Jesús de la Garza Díaz del Guante, presidente municipal de la tamaulipeca ciudad de Matamoros y donde utilizarán su infraestructura urbana para soportar los trabajos de gran calado para el campo Trión.

Las ausencias de los gobernadores de Tamaulipas y Campeche ante importante firma del millonario contrato con BHP Billiton se dan como una más de la serie de eventos del sector energéticos, que hasta parece ya es un indicativo del gobierno federal, que solo abona al sospechosismo –como dijera Santiago Creel Miranda-; pues más allá del protocolo que habría caracterizado a la presidencia de la República, pareciera que están haciendo a un lado toda la participación de las autoridades locales, mismas que se verán beneficiadas y perjudicadas con la presencia de estas empresas internacionales.

En ese marco, persisten los señalamientos de la poderosa firma energética de Estados Unidos, Key Energy, sobre una investigación de la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) de la existencia de una red de tráfico de información privilegiada, que involucró a funcionarios de PEMEX que permitió obtener contratos multimillonarios en pozos petroleros pagando sobornos por aproximadamente nueve millones de pesos a cambio de información de futuras licitaciones, obteniendo ampliaciones de contratos con la Empresa Productiva del Estado.

La reforma energética de México significó la apertura comercial a los inversionistas internacionales, un hecho postergado más de dos décadas pero aun así fue aplaudido por los consorcios globales, pero resulta muy contradictorio que la presidencia de la República se esté cerrando en los eventos más cruciales para los actores políticos y camarales que estarán impactados de alguna forma. En ese sentido, Enrique Peña Nieto en la recta final de su mandato debería capitalizar los últimos 18 meses en el poder con una estrategia que lo posicione mejor y no que deje más claroscuros que abonan al sospechosismo. ¿Usted qué opina? www.daviddorantes.com


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