Legar apertura energética

2 septiembre, 2018

Por David Dorantes


Acabamos de entrar al último cuatrimestre del año, en el que, además –para la segunda quincena de octubre- se toman las últimas económicas públicas y privadas que resultan las más decisivas para la dinámica regional, que en este 2018 coincide con la recta final de la Presidencia de la República en México, por lo que en el mandato constitucional de informar el Estado de la Nación se ventilarán cifras, acciones y severos cuestionamientos hacia Enrique Peña Nieto; que en mi opinión su acierto es legar la apertura energética que ahora presenta el país.

Estoy seguro que tanto sus defensores, como opositores, llenarán los medios de comunicación con los planteamientos plagados de números; por ello, en esta oportunidad editorial dejaré de lado las cifras y opiniones de los artífices del sector de energía que constantemente mantengo diálogo para dar espacio a todos los puntos de vista, claro, también para forjar mi propia postura sobre el nuevo paradigma energético.

Hace tres décadas todo estaba centralizado en Petróleos Mexicanos (PEMEX), cuando digo todo, es todo. La decisión de abasto de gasolinas, la pésima mercadotécnica que tenía como marca centrando que así debería ser el mercado, el hegemónico sindicalismo petrolero permeaba tanto dinero como malas prácticas a cacicazgos locales de otros brazos articulados por el amparo de la Confederación de Trabajadores de la México (CTM), hasta los mejores hospitales, ni que decir de los “apoyos” que mantenía al campesinado o para construcción de escuelas.

Pareciera ser que durante este sexenio se puso de moda escuchar que se habían descubierto yacimientos petroleros en aguas marítimas, o que las cuencas gaseras territoriales descubiertas, aderezado por el fantasma de la fractura hidráulica (fracking), ni que decir de que desde se inauguraron megas parques eólicos hasta la instalación de electrolineras. Mucho de esto son trabajos de investigación que vienen desde 1992 aproximadamente, de hecho, parte de la infraestructura se empezó a desarrollar desde el inicio de este milenio. La realidad es que el estatismo que se tenía centralizado en PEMEX, bajo una política ultranza patriótica y de total oscurantismo, no liberaban ni la información, pero tampoco las múltiples posibilidades de inversión privada.

Detrás de la primera piedra de un desarrollo eólico existe por lo menos un trabajo de cuatro años, de un campo gasera territorial se duplica esa cantidad de tiempo, siendo el más complejo la exploración marítima. De ahí las reservas que existen sobre que Andrés Manuel López Obrador reactivará las refinerías propiedad de PEMEX, en menos de tres años, incluyendo la construcción por lo menos de una; sin embargo, sí lo llega a realizar en ese tiempo récord internacional es gracias a la actual apertura y la infraestructura que se ha desarrollado hasta el momento.

Rumbo al Sexto Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto, con todos sus desaciertos, errores garrafales y pésimo manejo de su comunicación política, en mi opinión, la reforma energética emprendida durante su sexenio, así como todo que de ahí se desplegó, es un gran acierto que debe continuar. ¿Usted qué opina?


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