Abandonan campo del Valle de Texas

15 septiembre, 2018

Por David Dorantes


Recorriendo la zona baja de la famosa cuenca de Eagle Ford Shale, ubicada del centro al sur texano, que hace una década destacara a nivel internacional como la región petrolera más activa del mundo gracias a la tecnología de fracturación hidráulica (fracking) extrayendo particularmente gas natural y petróleo, me topé con la triste realidad del cómo abandonan el campo del Valle de Texas por las riquezas que genera la explotación del subsuelo.

Estudiando en el Bitancional Center de Texas A&M International University (TAMIU), recuerdo como nos enfatizaba María Eugenia Calderón-Porter, asistente del vice presidente para Iniciativas Globales, que el furor del petróleo que estaba empezando a vivirse en Eagle Ford Shale traería sendos beneficios económicos, pero también problemas sociales en las comunidades donde estaban presentes las petroleras. Ciertamente al recorrer esta región, me percaté que no es el mismo Kenedy, Texas, que conocí hace cuatro años cuando acompañé al gobernador de Tamaulipas para conocer de primera mano el procedimiento de la fracturación hidráulica. En aquel entonces la carretera era compartida entre tráileres tanques que movilizaban los hidrocarburos extraídos con los grandes tractos camiones verdes que se utilizan en el campo, ahora, ni uno del agrocampo. Tras mi paso por el enorme parque eólico ubicado en Raymondville, Texas, donde apenas hace un año arrancó la tercera etapa. Impresionado por la armonía que producen a la vista los amplios campos verdes, llenos de vida, junto a las típicas casas sureñas de Estados Unidos. El panorama cambia diametralmente al conducirse rumbo a Lasara. Entrando a la curva de La Reforma, Texas, lo primero que observas es el letrero de la pequeña población enmarcado por un gran granero abandonado incluyendo algunos tractores ya invadidos por la magra vegetación. Si bien, desde 1930 tuvieron la presencia de dos campos petroleros, la historia cambió una vez cuando llegó el boom del fracking hace una década. Avanzando por la misma carretera, en total soledad, llegas a Delmita que hasta hace diez años tenía 216 habitantes. En esta exploración no encontré ni una sola persona residente, pero de acuerdo a la información pública del sistema de recaudación fiscal en tan solo una década pasó la población del 56.2 puntos latina a 10.6, siendo los asiáticos mayoría con 41 puntos. Recuerdo que mis parientes iban a la pizca del algodón en esa región hace tres décadas, eran los tiempos que compartían los campos petroleros con los algodonales. Ahora, es inferior esa producción y la migración es evidente que los asiáticos se apoderaron de los espacios dejados por los latinos. Poco queda de Eagle Ford Shale, la otrora región petrolera más activa del mundo que me diera un Premio Nacional de Periodismo, ahora es evidente que la volatilidad de las condiciones del mercado acerca del fracking trajo la voracidad del petróleo texano desde 2009 y que -todo apunta- de tajo desde 2014 empezaron a abandonar la región a la mala merced que acostumbraron a las poblaciones que se convirtieron adictas a los petrodólares. ¿Aprenderá México de esto? ¿Usted qué opina?

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