Construir una refinería nada nuevo

25 noviembre, 2018

Por David Dorantes


Hace exactamente un año, me encontraba en una misión de trabajo viajando entre Paraíso, Tabasco, y Coatzacoalcos, Veracruz. En esa oportunidad, conocí las procesadoras de esa región, así como otras empresas energéticas que dependen de estos complejos. Desde entonces, ya se hablaba de construir una refinería, lo que no es un asunto nada nuevo para quienes estaban inmersos en esos trabajos.

Tras un desayuno que sostuve con Carlos Francisco Reyes Abreu, director de Energía de la Secretaría de Energía, Recursos Naturales y Protección Ambiental del Gobierno de Tabasco, no entró en detalles cuando le cuestioné sobre la probabilidad de la construcción de una nueva refinería. Quedó muy formalmente en enviarme la información, la misma que nunca llegó, pero irónicamente provino de un empresario de Texas que me contactó por interesarle el tema, por el atraso que tenía la que se haría en Matamoros, Tamaulipas.

En 2017 era tan real el proyecto de la construcción de una nueva refinería para producir 100 mil barriles diarios en Tabasco, que el gobierno estatal buscaba inversionistas para desarrollarla. Incluso, estaba todo listo para que Enrique Peña Nieto hiciera el anuncio oficial el 18 de marzo de 2018, requiriendo una inversión de dos mil 180 millones de dólares, con capitales de Estados Unidos y Arabia Saudita. Tras la reunión sostenida entre los gobernadores del sur del país con el entonces secretario de Hacienda, José Antonio Meade, acordaron consagrar la vocación energética el Decreto por el cual se destinó la región de Paraíso, ubicado en el corazón petrolero tabasqueño, como Zona Económica Especial (ZEE).

Por ello, la tala de toda la vegetación de selva y manglares realizada en Dos Bocas, Tabasco, que recientemente denunció el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) por no contar con autorización de impacto ambiental, ni cambio de uso de suelo para que ahora sea destinada para la construcción de una refinería en una superficie de 300 hectáreas, tampoco es un asunto nada nuevo, pues en ese espacio desde 2017 ya estaba planeado instalar Reforma Refinery en un total de 600 hectáreas.

En ese sentido, el despacho Caraiva y Asociados ya indicaban la urgencia de construir una nueva refinería con planes para entrar en operaciones en 2023 para cubrir la actual demanda de combustibles, además de destacar la necesidad de apoyar las inversiones privadas en los complejos en México para aumentar la capacidad nacional de producción entre 20 mil a 60 mil barriles diarios.

Si bien, este fin de semana en la Consulta Ciudadana emprendida por Andrés Manuel López Obrador, en calidad de presidente electo de México, estarán midiendo la opinión pública sobre la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, esta decisión ya estaba por más que evaluada, proyectada y desarrollada desde hace cinco años.

Así que no es necesario inculpar a Andrés Manuel López Obrador por querer construir una nueva refinería, que no es un asunto nada nuevo. En todo caso habría que preguntarse más allá de la Consulta Ciudadana ¿Cambió todo para quedar igual? ¿Usted qué opina?


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