Mi historia

VIVO PARA SER FELIZ Y COMPARTIR

Permíteme contar mi historia


Me considero un ser muy afortunado al que el destino llega constantemente a mi encuentro una y otra vez. Tardío para vislumbrar claramente cuál era mi pasión, tardío para identificar mi esencia, tardío para encontrar mi centro, siempre me tomó de la mano -justo a tiempo- el Creador para emprender nuevos senderos con la respectiva confrontación interna, con el temor a fracasar, con la curiosidad de aprender más, pero que finalmente todo eso me movió a tomar interesantes andares en el trayecto de mi vida.

Nacido en la Ciudad de México, empecé a viajar desde los primeros instantes de mi propia vida. A los seis meses de mi nacimiento, mis padres me llevaron a la playa de Acapulco, Guerrero; no cesaron los viajes desde ese momento playero, recuerdo mi infancia que semana tras semana era visitar a los parientes paternos en Pachuca, Hidalgo, o a los compadres en Texcoco, Ciudad de México.

Mis primeros años de crianza por mi padre fueron viviendo la bohemia acompañada de la música de los tríos de la época de oro, bailando los pasos del rock & roll mexicano, así como Elvis Presley, los partidos de fútbol del Club América, la burocracia del gobierno federal, la política partidista, todo gracias a mi padre; ya los museos grandes o pequeños, la Basílica de Guadalupe y el mercado de la colonia Estrella donde vivíamos en mi núcleo familiar original, fueron de la mano de madre.

Me fascinaba tanto ir a los museos -aunque ya me los supiera de memoria-, como ir con la psicoterapeuta a la que agradezco a mi colegio que me obligó a tomar terapias del habla por tartamudear. Sí tuviera la oportunidad de volver a coincidir con Marilú, estoy seguro que se sentiría complacida porque hizo buen trabajo, o quizás ahora tendría que regresar con ella para hablar menos y más despacio.

Mis juegos de niño no eran nada comunes para esa edad de cualquier infante; me entusiasmaba jugar a aprender una palabra más y su significado de la enciclopedia de 12 tomos; me fascinaba usar a mi abuela paterna como comensal de las marcas que inventaba de restaurantes que creaba, incluyendo sus logotipos; siendo lo más cercano a lo tradicional, jugar al Turista, a los legos de plásticos, además de los hechos de tronquitos de madera.

David Dorantes Escuela Primaria Nuevo Laredo 1979Tuve mi primer sufrimiento cuando nos mudamos para vivir en la frontera noreste de México, primero residimos en Reynosa y posteriormente ya para entrar a la primaria nos movimos a Nuevo Laredo, ambas ciudades en Tamaulipas. Recuerdo que nunca había sentido el sudor, así como lo fuerte que podía ser el sol, algo que me provocaba mucha angustia, pues no conocí esa sensación en la Ciudad de México, pero que resultaba natural al momento de nuestro arribo en plena canícula norteña de 45 grados centígrados.

Cuando tenía 14 años conseguí que mis padres me dieran permiso para trabajar en la dulcería de un salón nocturno de bailes populares al que tuve que dejar repentinamente; ahí me adentré a la música norteña, con Los Tigres del Norte, Los Rancheritos del Topo Chico, Bronco, Lorenzo de Monteclaro, hasta el grupo Flash quienes serían mis padrinos para graduarme de preparatoria.

Recuerdo que cuando entré a la secundaria tenía la seguridad que moriría cuando cumpliera 33 años, por alguna razón extraña, pues en realidad no éramos católicos o religiosos practicantes; otra hecho que afirmaba que sería arquitecto, por lo que practicaba caligrafía, escritura con plumas de tinta china, proyecciones isométricas, así como devorarme cuanto libro del tema me pudiera preparar, incluyendo aprender latín con los cuadernos de las clases que tomó mi padre en su adolescencia; de la misma forma deseaba tener el pelo totalmente canoso. Eso sí, lo único seguro es que no me morí a las 33 años, todavía sigo con el pelo café obscuro, y no fui arquitecto; sin embargo, el destino me llevó a la comunicación.

Curiosamente, cuando tenía 10 años caminando con mis padres por “la pulga” de Laredo, Texas, en una caja habían muchos artículos de electrónica de la que saltó a mi vista un micrófono inalámbrico que transmitía por la banda de frecuencia modulada (FM), con mis ahorros compré dos, llegando a la casa los probé comprobando que apenas se escuchaba en aparato de radio que estaba en la cocina, así que desarmé uno de ellos para -según yo- aumentar la potencia ¿qué creen? pues sí, se escuchó en toda la cuadra; así que procedí a inaugurar la supuesta cabina en mi recámara con la pomposa ceremonia de mis papás y mi hermana -jajaja, me acuerdo y me da risa-. Jugué a la radio por un mes, sin saber que más adelante viviría de esa pasión.

David Dorantes Instituto Tecnológico Nuevo Laredo 1987Acompañaba a mi papá en la estudiantina que formó en la secundaria pública en la que él daba clases, donde yo estudié enclavada en la popular colonia Infonavit de Nuevo Laredo, Tamaulipas; posteriormente me integré en una rondalla que hizo mi padre con ex alumnos; en ambas, tocaba la melódica, cantaba y declamaba, pero no me quedé en la música, ni aprendí a tocar dos notas seguidas en la guitarra que es la especialidad de mi papá. También, cuando salía de mis clases en la prepa del Tecnólogico, lo acompañaba al programa de radio que él producía en XEFE para Octavio Benavides, un locutor que provenía de la XEQ de la Ciudad de México, ahí fue donde cambió mi sendero para siempre.

Iniciando una carrera en los medios de comunicación a la edad de 14 años como productor y locutor de radio para los Hombres G, dejé mi programa porque un locutor se sobrepasó dándome una cachetada, eso provocaría que la empresa insistiera que regresara, pero en esta ocasión trabajando en la televisión para Canal 2, ya con 17 años me tocó hacer de todo, hasta que por otra casualidad del destino enfermara el camarógrafo asignado a la gira presidencial de Carlos Salinas de Gortari, en la que viajé en el autobús blanco del presidente de México por un jalón que me dio un General del Estado Mayor Presidencial para subirme al camión presidencial para no ser atropellado por este, gracias a mi descuido de principiante.

Abruptamente mi vida tomó un giro inesperado en 1991 lo que provocó que me encerrara más en mi, aunque parecía ser tan extrovertido en realidad era todo lo contrario pero se confundía con mi rebeldía ante los canones establecidos por una sociedad cerrada, porque me tocó vivir en el mundo de los babyboomers. Gracias a guías de luz, me levanté. Aun no sana otra herida de 1999. La gran lección que aprendí de esa década fue que no te marca donde naciste, o por lo que te pasó adverso en la vida, sino te marca lo que evolucionaste o por lo que todo lo que te pudiste reinventar en el lapso de toda tu vida. Creo que no somos producto de donde nacimos, sino de las circunstancias que decidimos afrontar. Gracias a extraordinarios seres que me guiaron y que me siguen guiando para ser la mejor versión de mi mismo, para mi mismo, liberándome de mis propias anclas.

David Dorantes Televisa Nuevo Laredo 1991Suerte, casualidad o “dioscidencia”, en el camino me apegué mucho al ingeniero Rubén López Rubio, uno de los fundadores de la televisión mexicana; salía ocasionalmente los fines de semana con mis amigos de preparatoria y coincidíamos con un güero que nos consiguió entrar a Televisa Chapultepec para pedirle a Verónica Castro que fuera nuestra madrina de generación, fue cuando nos enteramos que ese güero era Ricardo Azcárraga López, quien más adelante me daría trabajo en Televisa, de quien le aprendí la pasión por hacer que funcionen las cosas, sean técnicas o humanas. Gracias al “inge Rubén” nació un férreo empeño por conocer otro fundador más de la televisión mexicana, consiguiendo algo más, trabajé con cuatro de los cinco que estaban en activo: Rubén López, ingeniero Ruelas, don Ángel Álvarez, además del queridísimo abuelo Marcelino del Foro 6 de Televisa San Ángel.

David Dorantes Televisa Monterrey 2010En 33 años de carrera en la comunicación, hice de todo y pasé por todos los medios. En orden cronológico, trabajé en radio, televisión, periódico impreso, otra vez en radio, nuevamente ahora en periódicos impresos, regresé a la televisión, hice sitios web informativos, una vez más radio, cerrando con televisión con señal de origen en Texas. Hice, mejor dicho, qué no hice, desde editor, productor, camarógrafo, director, comercializador, asesor, técnico, instalador de parábolas, cableador, reportero, conductor de televisión, actué en telenovelas, guionista, periodista, jefe, diseñador, escenógrafo, mercadotecnia, además de limpiar y barrer sobretodo como un proceso de ubicarme los pies a la tierra por una enseñanza de mí madre cuando terminé de grabar tres telenovelas en Televisa San Ángel, para ella no hubo festejo, solo me dijo “es el día que te toca limpiar tu recámara”.

En 2014 mi vida dio un giro inesperado, recibí un correo electrónico en inglés proveniente de la Embajada de Estados Unidos en México para notificarme que había sido seleccionado para cubrir las segundas elecciones de Barack Obama, por lo que esa misma semana me debería de presentar en Washington, DC. El resto, ya es historia pública pues ganó la contienda por segundo periodo el primer presidente afroamericano. En lo personal nada sería igual, mi vida cambió diametralmente gracias a la beca que me otorgó del Departamento de Estado de Hillary Clinton.

Cuando estudiaba la preparatoria casi quedó fuera del sistema de tecnológicos porque reprobé, un hecho que en mi desaliento confronté erróneamente a mi padre porque dijo “yo pago tus estudios”, desde ese día me esforcé mucho para pagar mi enseñanza para liberarme de esa carga, con la intención de terminar la prepa, mi padre egresado de Bellas Artes y yo no podía terminar la prepa, eso era todo lo que quería cumplir en ese momento. Egresado, ya trabajando en Televisa, una vez leí el ranking de las mejores universidades de México por lo que aspiré a por lo menos tomar un curso en una de las cinco del “top 10”, trabajando y estudiando conseguí ese sueño, estar en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores (ITESM) campus Monterrey, Universidad Anáhuac del Norte, Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), ya entrado hasta estudié en la Universidad Internacional de Texas A&M (TAMIU). Sin duda, un fuerte esfuerzo que bien valió la pena desvelos hasta pasar momentos de hambres.

En conclusión. Me esforcé tanto por subir de clase económica que se me olvidó vivir. Tardé para empezar a vivir pero, ya por fin desde 2013 empecé un proceso por lo que ahora gozo plenamente cada momento de mi vida, como un acto único e irrepetible porque me quedan menos años por vivir, de los que ya he vivido. He proscrito de mis sentimientos: orgullo, vanidad y apego.

Me he caído no sé cuántas veces, ahora me levanto más rápido y con mayor entusiasmo; en otras, yo mismo temerariamente he decidido tirarme al vacío para empezar otra nueva etapa, con la que empiezo con más energía. He construido una mejor versión de mí mismo, liberando mis anclas aplicando: perdonarme, reinventarme y desaprender para reaprender.

Vivo felizmente el aquí y ahora. Viajo muy ligero en preparación del último viaje que haré para mi partida de esta vida, sin equipaje -cargas emocionales negativas- siempre será mejor. He puesto en el centro de mis sentimientos: amor, compartir, además de disfrutar cada momento.

Mi vida no ha sido nada fácil, nada se me ha regalado salvo la pasión, así como la disciplina para conquistar mis propias metas. Hoy, a mis 47 años de edad, vivo para ser feliz y creo que la felicidad es para compartir con los demás. Así son mis andares. ¿Me acompañas?


David Dorantes es conferencista, coach y consultor en comunicación.

🇲🇽  🇺🇸  🇨🇴  🇵🇦 

Tiene Premio Nacional de Periodismo, Premio Trayectoria en Comunicación por el Senado de México, es Becario del Departamento de Estado en Estados Unidos con cobertura en Washington de las elecciones de Barack Obama

es_MXSpanish
es_MXSpanish