30 junio, 2026

Por David Dorantes
Como parte de este recuento previo a mi cumpleaños 54, quiero detenerme en uno de los capítulos que más energía, experiencia y aprendizaje me ha dejado este año: haber impartido casi 100 conferencias presenciales.
Cada conferencia ha sido distinta.
Cada público ha traído sus propias preguntas.
Cada espacio ha tenido su propia energía.
Cada encuentro me ha recordado que hablar frente a una audiencia no es solamente exponer ideas: es asumir una responsabilidad.
Para mí, una conferencia no empieza cuando tomo el micrófono. Empieza mucho antes, cuando pienso en quién estará sentado frente a mí, qué necesita escuchar, qué conversación puede abrirse y qué valor real puedo dejarles.
Porque una conferencia no debe ser solo inspiración momentánea. Debe ser una experiencia que ordene ideas, despierte preguntas, provoque reflexión y entregue herramientas que las personas puedan llevarse a su vida, a su trabajo, a su liderazgo o a su forma de comunicar.
Durante este año, cada escenario me permitió integrar más de 40 años de experiencia en medios de comunicación, consultoría, storytelling, marca personal, liderazgo humano, reputación, innovación y lectura de audiencias.
Pero también me permitió seguir aprendiendo.
Aprendí de las preguntas.
Aprendí de los silencios.
Aprendí de las reacciones.
Aprendí de las historias que las personas comparten después de una charla.
Aprendí que cada audiencia tiene una necesidad distinta, pero casi todas buscan algo en común: claridad para avanzar.
Ahí es donde mi trabajo como conferencista cobra más sentido. No se trata de hablar más fuerte. Se trata de conectar mejor. No se trata de llenar una presentación de conceptos. Se trata de traducir experiencia en valor. No se trata de impresionar. Se trata de servir.
Hoy, rumbo a mis 54 años de edad, miro estas casi 100 conferencias presenciales como una confirmación de camino. Mi voz, mi historia y mi experiencia tienen sentido cuando ayudan a otros a ver con más claridad su propia historia, su liderazgo, su marca, su propósito o su siguiente paso.
Como consultor y conferencista, cada encuentro presencial me recuerda algo fundamental: la tecnología puede acercarnos, pero la presencia todavía transforma de una manera única. Mirar a los ojos, escuchar una pregunta en vivo, sentir la energía de una sala y construir una conversación real sigue teniendo un valor enorme.
Mi #Bitácora53 me deja esta certeza: compartir conocimiento también es una forma de construir comunidad.
Y cuando una conferencia logra que alguien piense diferente, tome una decisión, se atreva a cambiar algo o reconozca el valor de su propia historia, entonces el escenario cumplió su propósito.
Todos los días se construye el éxito. También cuando compartes lo aprendido para que otros construyan el suyo.
David Dorantes es conferencista, coach y consultor en comunicación.
Tiene Premio Nacional de Periodismo, Premio Trayectoria en Comunicación por el Senado de México, es Becario del Departamento de Estado en Estados Unidos con cobertura en Washington de las elecciones de Barack Obama.
Conferencista, coach y consultor en comunicación.
Tiene Premio Nacional de Periodismo, Premio Trayectoria en Comunicación por el Senado de México, es Becario del Departamento de Estado en Estados Unidos.