30 junio, 2026

Por David Dorantes
Como parte de este recuento previo a mi cumpleaños 54, quiero detenerme en uno de los encuentros más significativos de este último año: conversar por más de una hora con Roberto Carlos, una leyenda del fútbol mundial, en la casa de Jesús Pablo Lemus Navarro, gobernador de Jalisco.
Durante este año he tenido la oportunidad de coincidir con la presidenta de México, con dos gobernadores, con cantantes del regional mexicano, artistas y futbolistas. Cada encuentro ha tenido su propio valor, su contexto y su aprendizaje.
Pero esta conversación con Roberto Carlos tuvo algo distinto.
Porque a veces uno llega esperando encontrarse con la figura pública, con el campeón, con el jugador histórico, con el nombre que millones reconocen. Pero en una conversación larga, serena y cercana, lo que aparece es algo mucho más poderoso: la persona.
Descubrí a un Roberto Carlos profundamente humano. Cercano. Sencillo. Con una historia de vida extraordinaria, sí, pero también con una fe en Dios que se siente fuerte, honesta y presente.
Y eso me dejó una gran reflexión.
En la comunicación, en la marca personal y en el liderazgo, muchas veces se habla de logros, trayectoria, visibilidad, reputación y autoridad. Todo eso importa. Pero la verdadera conexión aparece cuando una persona deja ver lo que sostiene su vida por dentro.
Porque una marca personal fuerte no se construye solo desde lo que alguien ha conquistado. Se construye también desde sus valores, sus convicciones, su manera de mirar la vida, su forma de tratar a los demás y la historia íntima que le da sentido a su camino.
Roberto Carlos ha sido parte de la historia grande del fútbol mundial. Pero esa tarde confirmé que las grandes leyendas también se entienden mejor cuando uno escucha su dimensión humana.
Para mí, como consultor en comunicación, storyteller y constructor de marcas personales, este tipo de encuentros son una escuela. Me recuerdan que detrás de cada nombre conocido hay una narrativa más profunda. Que detrás de cada trayectoria hay decisiones, creencias, disciplina, heridas, fe y propósito.
Y que, al final, lo que más conecta no siempre es el récord, el título o la fama. Lo que más conecta es la verdad humana detrás de todo eso.
Rumbo a mis 54 años de edad, esta experiencia queda en mi #Bitácora53 como una conversación que me confirmó algo esencial: la grandeza se admira por lo que logra, pero se recuerda por lo que transmite.
Todos los días se construye el éxito. También cuando aprendemos a escuchar el corazón detrás de una gran historia.
David Dorantes es conferencista, coach y consultor en comunicación.
Tiene Premio Nacional de Periodismo, Premio Trayectoria en Comunicación por el Senado de México, es Becario del Departamento de Estado en Estados Unidos con cobertura en Washington de las elecciones de Barack Obama.
Conferencista, coach y consultor en comunicación.
Tiene Premio Nacional de Periodismo, Premio Trayectoria en Comunicación por el Senado de México, es Becario del Departamento de Estado en Estados Unidos.