El arquitecto que aprendió a viajar ligero

VIVO

PARA SER

Esta es una historia sobre reinventarse, encontrar propósito y construir la felicidad desde el interior.

 
 

FELIZ

QUIÉN SOY...

 Quise construir edificios, pero la vida me llevó a construir historias. Después de más
de cuatro décadas en la comunicación, entendí que la obra más importante no es la que se levanta
frente a los demás, sino la que uno edifica dentro de sí mismo.

Todo comunica: una palabra, una mirada, una ausencia y también el silencio. Lo aprendí muy
joven, cuando a los 14 años entré casi por accidente a una cabina de radio en Nuevo Laredo. Yo
soñaba con ser arquitecto; sin embargo, aquella puerta me condujo a la televisión, a las
redacciones y a una vida dedicada a comprender cómo una historia puede cambiar percepciones,
movilizar voluntades y transformar destinos.

Soy David Dorantes. Ricardo Azcárraga López me abrió las puertas de Televisa, donde recorrí
espacios en Televisa Chapultepec, ECO Noticias, Televisa San Ángel y hasta la cadena
estadounidense FOX News, y tuve la fortuna de aprender de pioneros de la televisión mexicana
como Ángel Álvarez Ibarra, Rubén López Rubio, y El Abuelo. Después vinieron los periódicos,
la radio, la televisión en México y Estados Unidos, los primeros proyectos digitales, la
consultoría, los cuartos de guerra y la responsabilidad de dirigir empresas o crearlas desde cero.

He sido periodista, productor, camarógrafo, conductor, editor, estratega, director y empresario.

He recibido el Premio Nacional de Periodismo, el reconocimiento Trayectoria en
Comunicación en el Senado de México y fui becario del Departamento de Estado de Estados
Unidos durante la cobertura electoral de Barack Obama en Washington. Hoy soy CEO de Grupo
POSTA, consultor en comunicación, conferencista, coach humanista y Arquitecto de
Narrativas.

Pero mi mayor aprendizaje no llegó con un cargo, ni con un reconocimiento. Llegó cuando
comprendí que me había esforzado tanto por alcanzar el éxito que se me estaba olvidando vivir.
Entonces comenzó mi reconstrucción: perdonarme, reinventarme y desaprender para
reaprender. Aprendí a decir “te amo” antes de que fuera tarde, a agradecer los encuentros
aparentemente pequeños y a viajar ligero, dejando atrás el orgullo, la vanidad y el apego.

Ahora vivo el aquí y el ahora. Camino, escucho, observo y convierto cada experiencia en uno de
mis #Andares. Mi propósito es acompañar a personas, líderes y organizaciones a descubrir la
historia que ya habita en ellos, darle dirección y convertirla en una fuerza capaz de inspirar,
conectar y transformar, y hasta que descubran su propio potencial.

Vivo para ser feliz y compartir. Porque todos los días se construye el éxito… y el error
también.

¿Construimos juntos la historia que sigue?